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El Ensamble Cepromusic interpretó obras de compositores austriacos refugiados en México

***Como parte del concierto El exilio olvidado, que conmemoró el 80 aniversario de la protesta mexicana contra la anexión de Austria a la Alemania nazi  

***No solo se escucha música, sino que se proyecta videodanza, cine, documental, textos y poesía, algo que lo distingue de los conciertos habituales: Roberto Kolb

***Domingo 18 de marzo a las 13:30 en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes

Este 19 de marzo se cumplieron 80 años de la protesta contra la anexión de Austria a la Alemania nazi de Adolf Hitler, acaecida días antes, el 12 de marzo de 1938.

Dicha protesta la presentó México, como único país del mundo, ante la Sociedad de Naciones, a instancias del presidente Lázaro Cárdenas. Su portavoz fue Isidro Fabela, representante de México ante dicha organización.

El documento de protesta arguyó el cumplimiento estricto y puntual del Pacto de la Sociedad de Naciones y el reconocimiento del inalienable principio de la no intervención, asumiendo México, en consecuencia, la defensa de cualquier país que sufriera una agresión externa.

De modo congruente, nuestra nación sumó a esta política una de apertura hacia refugiados políticos de distintos países, misma que indujo en esos años el ingreso al territorio de un gran número de refugiados españoles, alemanes y austriacos.

Estos últimos se vieron doblemente beneficiados, al ser recibidos aquí como austriacos y no alemanes, debido a que México nunca reconoció el Anschluss y, por tanto, la desaparición de la ciudadanía austriaca.

Entre los exiliados austriacos llegaron muchos músicos, compositores e intérpretes, quienes, movidos por sus ideales políticos y su agradecimiento a nuestro país, emprendieron innumerables acciones solidarias, por ejemplo, en forma de encuentros culturales en los que se ofrecían pláticas y, sobre todo, música.

Incluyeron también veladas de música popular austriaca y mexicana, con la participación de cantantes de nuestro país. Organizaron además numerosos conciertos, estrenando en México música austriaca como el Pierrot lunaire y la Noche transfigurada de Arnold Schoenberg, y transmitieron regularmente música de aquel país europeo a través el programa radial La voz de Austria. Entre los compositores austriacos exiliados en México estuvieron Marcel Rubin, Hanns Eisler, Ernst Römer y Ruth Schönthal.

Para conmemorar dicho suceso histórico, el Ensamble del Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea (Cepromusic) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ofreció un concierto con obras de los compositores Hanns Eisler y Marcel Rubin, el domingo 18 de marzo a las 13:30 en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes.

En la primera parte del programa presentó las obras Catorce maneras de describir la lluvia de Eisler, con una proyección simultánea de la película Regen (1929), y la Suite de La ciudad aguarda, acompañada de una videodanza de Irina Marcano y Humberto Granados (estreno mundial), gestada a partir del manuscrito que dejó Rubin y las palabras de Elias Canetti, dándole a la pieza un giro a la actualidad.

Después del intermedio, el público pudo escuchar dos obras de Marcel Rubin con poesía de Jura Soyfer: Cuando el cielo se torna gris y Canción de Dachau. De esta última se hizo el estreno mundial de la orquestación de Jorge David García, y que contó con la participación del barítono Carlos Reynoso Jurado.

Para cerrar el concierto, el Ensamble Cepromusic interpretó el Noneto núm. 2 de Hanns Eisler, derivado de la música para la película The Forgotten Village (1941). El compositor austriaco fue invitado a hacerse cargo de la musicalización de esta cinta a raíz de la muerte inesperada del mexicano Silvestre Revueltas, quien al parecer había sido designado originalmente para esta tarea. En un lapso de seis semanas, Eisler logró una partitura de 80 minutos de duración, misma que posteriormente dio pie a la edición de su Noneto núm. 2, conformado por las escenas musicales que más le convencieron.

El concepto de la presentación que ofreció el Ensamble Cepromusic en esta ocasión estuvo a cargo de los maestros José Luis Castillo y Roberto Kolb. Se realizó gracias a la colaboración del INBA, el Centro Nacional de las Artes, el Posgrado en Música de la UNAM y el proyecto Historias cruzadas: México-Austria de la Embajada de Austria en México. Entrevistado por el INBA, Roberto Kolb señaló que la música de los compositores austriacos Hanns Eisler y Marcel Rubin es muy distinta porque cada uno tuvo una educación diferente. “Eisler en un principio se reveló contra el serialismo porque no quería perder el contacto con la gente y se rehusó a hacer música demasiado experimental. Buscó la forma para que su música siempre tuviera la posibilidad de reforzar emociones políticas; es muy compleja pero digerible.

“Por otro lado, el compositor Marcel Rubin estudió en la escuela francesa del grupo de los cinco y su música contrasta mucho con la racionalidad. Será un concierto muy contrastante, pero lo que tendrá en común es que todas las partituras, tanto las de Eisler como las de Rubin, tienen un trasfondo político articulado de distinta manera”.

Para el musicólogo, la música de Eisler es más difícil de interpretar que la de Rubin porque implica un reto técnico mayor y exige mucho a los músicos. “Estamos partiendo de partituras que no están publicadas y que no han sido impresas, sino que son manuscritos que nos fueron enviados desde Viena y que hay que descifrar, transcribir, corregir y que hemos rescatado desde aquí para hacerlos viables y transformarlos en música que se pueda interpretar”.

Agregó que esta “sería una experiencia especial, con obras que han sido muy pocas difundidas y con las que se conmemoraron 80 años del exilio de compositores austriacos a nuestro país. Es un concierto interdisciplinario en el que no solo se escucha música, sino que se proyecta videodanza, cine, documental, textos y poesía, algo que lo distingue de los conciertos habituales”.

Explicó además que el Cepromusic no se dedica a reproducir el canon existente. “Las orquestas sinfónicas las interpreto como una suerte de museos en la historia de la música porque el 90 por ciento de sus obras son de los siglos XVIII, XIX y XX, y están para mantener vivo el pasado, mientras que el Cepromusic es lo contrario, es siempre la sorpresa, la novedad, lo inesperado y su público se deja sorprender y le permite conocer las búsquedas actuales.

“Haber logrado armar un programa tan sui generis ha sido un esfuerzo enorme, hemos tenido que apelar a la colaboración de mucha gente de distintos perfiles para poder presentar un programa tan fuera de serie y tan relevante tanto para la música nueva de aquel entonces como para la historia de México y de Austria. Es una experiencia que va a suceder una vez, es única y no hay que perdérsela”, concluyó.