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El futbol y la literatura fueron protagonistas en la obra teatral Granito de arena

***El Colectivo Escénico El Arce estrenó en el Cenart esta pieza escrita y dirigida por Ignacio Escárcega
***La temporada se llevó a cabo del 11 al 29 de abril, de miércoles a domingo, en el Foro de las Artes

El futbol y la literatura son los protagonistas de la obra que el dramaturgo y director Ignacio Escárcega estrenó en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), Granito de arena, que a partir del 11 de abril fue llevada al escenario del Foro de las Artes por el Colectivo Escénico El Arce, con la participación actoral de Rodolfo Arias, Lorena Bojórquez, Manuel Domínguez y Sofía Gabriel.

Granito de Arena es la historia de un hombre maduro, profesor de Filosofía y apasionado del futbol, que intenta rehacer su vida personal y profesional después de vivir muchos años en el extranjero. Ha conservado pocas amistades y su carácter amargado e irónico dificulta su incorporación a la vida social, más aún cuando intenta llevar a buen término una relación amorosa.

En palabras de Ignacio Escárcega, Granito de Arena está influida profundamente por conceptos relacionados con el futbol que pueden ubicarse también en el campo de las relaciones humanas, como sentirse “fuera de lugar”, tener la capacidad de imponerse en un “mano a mano” o recibir una “tarjeta roja”. En el transcurso de la obra podremos ver a cuatro personajes apasionados que no saben lidiar con su soledad.

Granito de Arena remite a una frase muy empleada por los futbolistas mexicanos profesionales cuando son cuestionados por la prensa sobre su desempeño y el resultado final. Ellos, al evadir la responsabilidad individual, dicen ser solamente un “granito de arena”, una parte infinitesimal de un todo, ni muy culpable, ni muy virtuoso.

Así, Alberto, el protagonista, se verá amagado por la necesidad de tomar una postura de vida y quizá renunciar a espejismos que por otro lado fortalecen su autoestima.

Ignacio Escárcega señala que el interés artístico del montaje es indagar sobre los cuerpos maduros en pugna, los recorridos del tiempo, las pautas de comunicación que se modifican, por ejemplo, entre “un cincuentón y una persona que está en sus veintes”; el otoño del cuerpo, la primavera del pensamiento. Asimismo, en el florecimiento derivado de recordar o instalarse en memorias de infancia o de primera juventud y el contraste de reconocer luego huesos y músculos adoloridos. Buenas condiciones para explorar la creatividad de los actores en la escena, gracias a una vasta experiencia como docente en escuelas superiores de teatro de la Ciudad de México.

Entre las obras más recientes que Escárcega ha dirigido se encuentran: Nos lleva el tren, de Camila Villegas; Tutoriales, de Verónica Maldonado; Afterplay, secuelas chejovianas, de Brian Friel –premio APT a mejor Teatro de Búsqueda–; Hamlet o el jardín de las suspicacias, de Carlos Valencia; Finea en el Papaloapan, versión libre de Camila Villegas a La dama boba, de Lope de Vega; La amenaza roja, de Alejandro Licona, para el Carro de Comedias de la UNAM; Muebles en la cabeza, de su autoría; El juego de Yalta, de Brian Friel; El paraíso del camaleón, de Alberto Castillo; y Señor Clarini, de Camila Villegas.

El concepto de escenografía e iluminación es de Tenzing Ortega, el vestuario de Teresa Alvarado y la asesoría en movimiento y futbol de Isael Almanza Colunga.