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Regresó Vicente Rojo al Centro Nacional de las Artes para hablar de su “antimural”

-El sábado 22 de julio, a las 12:00 horas, lo acompañaron Sylvia Navarrete, Germán Montalvo y Fernando González Gortázar
-Escenario abierto recubre las paredes externas del Aula Magna José Vasconcelos con miles de azulejos de colores

El pintor, escultor y diseñador gráfico Vicente Rojo (Barcelona, 1932) volvió al Centro Nacional de las Artes (Cenart) para hablar de su “antimural” Escenario abierto, una obra que desde el año 2000 recubre con miles de azulejos de colores las paredes externas del Aula Magna José Vasconcelos.

El sábado 22 de julio, a las 12:00 horas, lo acompañaron Sylvia Navarrete, Germán Montalvo y Fernando González Gortázar, quienes remembraron con él una historia que cuenta que en 1994 el arquitecto Ricardo Legorreta, autor del plan maestro del Cenart, lo invitó a intervenir el edificio que albergaría el Aula Magna. Rojo enseguida pensó en textiles, cajitas de Olinalá, cestería, piezas de barro y hasta en alebrijes.

Escenario abierto es una obra hecha con miles de azulejos artesanales de colores azul marino, granate, rosa, lila, malva, verde y naranja. Aparece sin firma debido a que su creador quiso que fuera una obra de geometría impura del dominio público.

“Lo llamé un antimural porque la palabra mural dentro de la cultura plástica mexicana tiene una presencia enorme, y yo de ninguna manera quería ni podía acercarme a esa esencia. Entonces lo llamé así porque plasmé imágenes no convencionales, sobre todo en la visión de los grandes muralistas. Si bien Carlos Mérida había hecho cosas hermosísimas en murales para edificios, yo quería apartarme un poco de lo que se considera como muralismo mexicano, que es muy impresionante y al que sabía que de ninguna manera podía acercarme”, ha expresado el artista nacionalizado mexicano.

Para Rojo, la obra pública que llega a convertirse en anónima es la acertada. Así lo manifestó al inaugurar el espacio que ha servido de escenario para espectáculos, actividades infantiles o simplemente sentarse a contemplarlo detrás de la fuente que lo antecede.

“No sé si lo logré, pero quería darle un sentido moderno a la enorme producción de artesanía popular, quise apoyarme un poco en esa visión tan rica del arte popular mexicano. Al mismo tiempo, me parecía muy importante que una obra mía estuviera en un lugar lleno de alumnos de arte, de jóvenes que leyeran, que interpretaran, que opinaran sobre él”.

Con el propósito de mantener en condiciones óptimas el “antimural” de Vicente Rojo, la Secretaría de Cultura, a través del Cenart, inició a finales de 2016 una serie de trabajos en el Aula Magna: retiro y sustitución del azulejo artesanal que recubre sus fachadas; demolición y reconstrucción de la losa flotante; impermeabilización de cubierta; sellado de grietas en muros, losas y juntas; así como sustitución de bajas de agua pluvial.

Los trabajos fueron ejecutados por la empresa Arquitectura Xtrema7 S.A. de C.V., con la aprobación de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble (DACPAI) del Instituto Nacional de Bellas Artes, que emitió la opinión de la viabilidad de restituir y fabricar los azulejos artesanales, respetando las especificaciones que fueron en su momento validadas por el artista.

Cabe destacar que se consultó con Vicente Rojo la necesidad de restituir su obra y se llevó a cabo el procedimiento para obtener la autorización de cada uno de los colores de los azulejos artesanales. Las piezas aprobadas se encuentran firmadas por el maestro Rojo en su parte posterior.

*Crédito de fotografía: Bernardo Arcos