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La diva de la kora, Sona Jobarteh, cautivó con su voz y virtuosismo

  • La compositora e intérprete ofreció una exitosa presentación en el Auditorio Blas Galindo, en el marco de las actividades del Festival Internacional Cervantino en el Cenart
  • A través de sus canciones, la gambiana habló de temas como la identidad cultural, el género, el amor y el respeto

Su presencia en el escenario, su voz y su virtuosismo en la kora hacen de la música de Sona Jobarteh una experiencia única. Esta joven compositora e intérprete gambiana lleva en sus venas décadas de tradición poética (griot) y de técnica en la ejecución del arpa africana de 21 cuerdas, un instrumento de África Occidental que por costumbre hereditaria es dominada por los hombres.

Jobarteh hace honor a ese privilegio que posee por venir de una familia de abolengo –su abuelo, Amadou Bansang, fue uno de los grandes maestros de la kora–, y como tal, en cada concierto rinde honor a sus raíces ancestrales y enaltece la cultura de los pueblos mandingas de esa región del continente africano.

Tras su paso por la 42 edición del Festival Internacional Cervantino, la también productora y compositora llegó el viernes 24 de octubre al Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes para compartir con el público el orgullo de su herencia, a través de canciones con letras de empoderamiento que abordan temas sociales y relatos de la tradición africana.

En cada canción, la intérprete difunde el rico y enorme patrimonio musical de África Occidental, a través de historias en las que aborda temas relacionados con la identidad cultural, género, amor y respeto, mientras hace referencias y se enraíza con firmeza en su  patrimonio cultural tradicional.

En alguna ocasión, Jobarteh dijo que ha tenido que respetar la kora como instrumento masculino y ha tenido que entender y encarnarlo en un personaje antes de tocarlo. “La kora es un buen equilibrio entre la musicalidad y mi feminidad”, expresó durante una entrevista concedida a un medio británico.

Durante su presentación en el Cenart, la gambiana se enfocó en los temas que se desprenden de su álbum Fasiya, su trabajo más reciente estrenado en 2011, y para el cual contó con la colaboración de músicos como Juldeh Camara, Sankung Jobarteh, Femi Temowo, Baba Gallé Kante, Babakar Dieng y Surahata “Sura” Susso.

Canciones como Jarabi, Saya y Musow –ésta última dedicada a las mujeres de Senegal, Gambia, Guinea y Burkina Faso para animarlas a ser fuertes y a no darse por vencidas en su lucha por sus derechos–, y Fatafina, en la que habla sobre el futuro de los jóvenes africanos, formaron parte del repertorio que Jobarteh ofreció en el Blas Galindo.

Una de las partes más emotivas llegó cuando la gambiana rindió un tributo a su abuelo con el tema Mamake. “Aunque te fuiste, tu maestría como griot continúa inspirándonos día a día”, expresa la compositora en su canción.

Cuando llegó la última pieza de la noche, Fasiya, el tema con el que rinde homenaje a las y los descendientes de Touramagan, el jefe guerrero del ejército mandé, Sona Jobarteh ya había convertido su presentación en una gran fiesta, en la que el público bailó y celebró junto con la artista a la cultura africana.

Polifacética artista, Sona Jobarteh es prima del gran maestro de la kora Toumani Diabaté, y ha colaborado como cantante, guitarrista e intérprete de kora con otras y otros artistas de la talla de Oumou Sangaré, Sambou Suso, Toumani Diabaté, Kasse Mady Diabaté, Juldeh Camara, y los británicos Damon Albarn (lider de Blur) y Cleveland Watkiss (premiado como mejor vocalista con el London Jazz Awards 2010).

Sona también forma parte del prestigioso African Classical Music Ensemble, bajo la dirección del compositor Tunde Jegede. En 2010 completó su debut como compositora de cine en el premiado Motherland (dirigido por Owen ´Alik Shahadah), una hermosa ilustración del continente africano en su globalidad, unidad y diversidad.